viernes, 1 de julio de 2011

Adoración Eucarística Perpetua en Bilbao

Hoy se cumplen 6 meses desde la apertura de la primera capilla de Adoración Eucarística Perpetua de nuestra Diócesis.

El día 1 de Enero, tras la misa de las 19:30 presidida por nuestro Obispo Mario, quedó inaugurada la capilla habilitada a tal efecto en la céntrica Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Bilbao.

En la Misa de ese día, el obispo nos recordó las palabras que Benedicto escribió acerca de la Adoración Eucarística en la exhortación apostólica "Sacramentum Caritatis". Podéis leerlas al final de este post, junto con otros dos pequeños fragmentos que nos hablan de la importancia y del sentido de la práctica de la Adoración Eucarística.

Para los que no pudisteis asistir a esta Misa, en este video podéis escuchar la Homilía completa...


...y en el siguiente enlace podéis escuchar la entrevista que Radio Santa María de Toledo realizó a nuestro Obispo Mario Iceta y al Coordinador de la Adoración Eucaristica Perpetua en Bilbao, Antonio Girbau el pasado 20 de Enero.



http://bit.ly/iAMJGY

Aunque aún quedan algunos turnos de adoración por consolidar (sobre todo los nocturnos), la iniciativa ha sido todo un éxito y gracias a la colaboración de muchos cristianos de Vizcaya, podemos disfrutar de un lugar de adoración, de oración y de encuentro con el Señor las 24 horas del día en pleno centro de Bilbao.

El pasado Domingo día 26, en el que en muchos países se celebra la Solemnidad del Corpus Christi, la fiesta de la Eucaristía, el Papa también nos recordó que el sacramento de la Eucaristía fue instituido por Cristo mismo en la Última Cena "y que constituye el tesoro más precioso de la Iglesia".

En su saludo en español, el Santo Padre dijo que "en la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, la Iglesia hace memoria agradecida del don de la Eucaristía y la adora con devoción. Que nuestros corazones se abran con humildad ante Jesús Sacramentado, para que, transformados por su gracia, seamos testigos valientes de su amor por todos los hombres. Que Dios os bendiga".

Os animamos a todos a hacer la prueba, y en caso de que estéis dispuestos a dedicar una hora de la semana al Señor, os apuntéis en cualquiera de los turnos. Al final de este post podéis encontrar la Hoja de Inscripción.
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"Uno de los momentos más intensos del Sínodo fue cuando, junto con muchos fieles, nos desplazamos a la Basílica de San Pedro para la adoración eucarística. Con este gesto de oración, la asamblea de los Obispos quiso llamar la atención, no sólo con palabras, sobre la importancia de la relación intrínseca entre celebración eucarística y adoración.

En este aspecto significativo de la fe de la Iglesia se encuentra uno de los elementos decisivos del camino eclesial realizado tras la renovación litúrgica querida por el Concilio Vaticano II. Mientras la reforma daba sus primeros pasos, a veces no se percibió de manera suficientemente clara la relación intrínseca entre la santa Misa y la adoración del Santísimo Sacramento. Una objeción difundida entonces se basaba, por ejemplo, en la observación de que el Pan eucarístico no habría sido dado para ser contemplado, sino para ser comido.

En realidad, a la luz de la experiencia de oración de la Iglesia, dicha contraposición se mostró carente de todo fundamento. Ya decía san Agustín: « nemo autem illam carnem manducat, nisi prius adoraverit; [...] peccemus non adorando – Nadie come de esta carne sin antes adorarla [...], pecaríamos si no la adoráramos ».

En efecto, en la Eucaristía el Hijo de Dios viene a nuestro encuentro y desea unirse a nosotros; la adoración eucarística no es sino la continuación obvia de la celebración eucarística, la cual es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia. Recibir la Eucaristía significa adorar al que recibimos. Precisamente así, y sólo así, nos hacemos una sola cosa con Él y, en cierto modo, pregustamos anticipadamente la belleza de la liturgia celestial.

La adoración fuera de la santa Misa prolonga e intensifica lo acontecido en la misma celebración litúrgica. En efecto, « sólo en la adoración puede madurar una acogida profunda y verdadera. Y precisamente en este acto personal de encuentro con el Señor madura luego también la misión social contenida en la Eucaristía y que quiere romper las barreras no sólo entre el Señor y nosotros, sino también y sobre todo las barreras que nos separan a los unos de los otros »"




Benedicto XVI
Sacramentum Caritatis
§66 Relación intrínseca entre celebración y adoración
Libreria Editrice Vaticana 2007

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"Adorar significa contemplar la forma redonda del pan consagrado y creer que es el mismo Cristo. Al contemplar la Hostia, uno llega a comprender intuitivamente que no es sólo ese pan lo que se ha convertido en el cuerpo de Cristo, sino que la transformación abarca a todo el mundo. Cristo se ha convertido en el centro más íntimo de toda realidad. Cuando miro el pan transformado, empiezo a ver el mundo con ojos nuevos. En todas partes reconozco a Cristo como el verdadero fundamento. Y sé que todo está penetrado por su amor.

La adoración eucarística es una liturgia del corazón. Prolonga lo que hemos celebrado en la eucaristía. En sustancia, tiene que ver con la mirada. Al contemplar el pan eucarístico practicamos un nuevo modo de mirar la realidad de nuestra vida"



Anselm Grün
La Celebración de la Eucaristía, Unión y Transformación
Pág. 61-62 La adoración eucarística
San Pablo 2002

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"No se puede ni se debe hablar de la adoración eucarística si antes no se ha hablado de la celebración de la Eucaristía. Pero se puede y se debe hablar hablar de la adoración eucarística si de verdad se ha entendido la celebración de la Eucaristía.

La adoración eucarística está de tal modo relacionada con la celebración que, de alguna manera, la celebración nos lleva a la adoración, y la verdadera adoración al Santísimo nos ayuda a celebrar mejor, más conscientemente la Eucaristía.

La adoración, como un modo diferente de oración al de la súplica o petición, es un gesto totalmente gratuito; realizado para Dios. Directamente, no pretende obtener ningún otro efecto que el de expresar su entere confianza en Dios. por eso, su contenido no es otro que la contemplación agradecida deDios, sin ninguna otra intención.

La súplica, la petición de perdón, la acción de gracias, la alabanza, la adoración, señalan el nivel de la experiencia de la fe.

La adoración es la consecuencia y culminación de la experiencia religiosa; expresa la respuesta de quien se entrega total y confiadamente a Dios, de quien se pone en sus manos sin pedir nada, sin esperar nada, sino ser de Dios. Es la actitud de quien ha llegado a descubrir a Dios como la única realidad, la que lo invade todo. Es el gesto por el que manifiesta quién es su dueño y Señor.

El que se inicia en la fe, ha aprendido a pedir, a agradecer, a alabar, pero no a adorar.

La eficacia de la adoración, de esa actitud contemplativa de quien desea llenarse de Dios, cuando es auténtica, se traduce en la vida, se constata en sus frutos, los propios de una persona cuyo corazón se va modelando, "conformando" en la contemplación a la medida de Dios."





Juan Martín Aguirre Iruiñ
"Este es el Sacramento de nuestra Fe" La Celebración de la Eucaristía
Pág. 175-184 La Adoración ante el Santísimo Sacramento
Colección Gentza Nº9 / Idatz / 2000

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- Adoración Perpetua en España: http://adoracionperpetua.info/
- Adoración en la "Sacramentum Caritatis" http://bit.ly/j1msPP
- Adoración Perpetua Bilbao en Facebook: http://on.fb.me/jDMqt2
- Hoja de Inscripción a la Adoración Perpetua en Bilbao: http://bit.ly/iUlWFz


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